El tributo metropolitano desata una rebelión vecinal

Transporte público

Los ayuntamientos que se incorporaron a la zona 1 reaccionan ante el malestar que suscita el impuesto entre los ciudadanos

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Personas esperando el tren ayer en la estación de Molins de Rei

Àlex Garcia

Dieciocho municipios metropolitanos se incorporaron el 1 de enero de este año a pagar una tarifa plana en el servicio de transporte público que equiparaba los precios de la mayoría de billetes a los de la zona 1. Hasta entonces, asumían el coste de la zona 2, pagando por ejemplo el doble por el abono más utilizado, la T-10. Se saldaba así una reivindicación histórica en varias localidades. Como contrapartida, el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) les incorporó al tributo metropolitano, que ya se pagaba en la zona 1. En la mayoría de las poblaciones el cambio fue recibido con alegría, pero ahora los ciudadanos han comenzado a recibir en sus casas el tributo y, con la factura sobre la mesa, florecen las críticas vecinales.

En diferentes poblaciones se están produciendo reclamaciones en las oficinas de atención ciudadana, protestas en los plenos municipales, recogidas de firmas, centenares de comentarios en las redes sociales... “No queremos ninguna rebaja, sino que no queremos pagar”, gritaron los vecinos disgustados en el último pleno municipal de Barberà del Vallès. “La bajada de precio de la conexión con Barcelona en tren no compensa. No sale a cuenta estar en el AMB. No han invertido en transporte ni servicios. Es un impuesto injusto”, denuncia Silvia Martínez, una de las impulsoras de la protesta. Parte de los vecinos dicen que ellos no utilizan el transporte público y, por lo tanto, no deben pagar el impuesto, algunos lo consideran excesivo, otros lamentan el método de cálculo que va en función del valor catastral de las propiedades, distinto en cada localidad. Las quejas son variopintas. Por poner ejemplo, en Molins de Rei, el impuesto está costando de media 40,81 euros anuales por propietario. “Antes la T-Jove de mi hijo me costaba 142 euros trimestrales y ahora 105. Restando el tributo, ahorro más de 100 euros al año”, opina Juan, padre de familia de este pueblo con un piso de 74.197 euros de valor catastral que abona una cuota de 40,23 euros. También hay vecinos contentos.

Vecinos organizan protestas para no pagar porque creen que el nuevo impuesto no les compensa

Pero con el lamento vecinal los consistorios reaccionan. Los alcaldes de Cerdanyola del Vallès, Barberà del Vallès, Badia del Vallès y Ripollet exigen al AMB que “informe con transparencia del proceso” y piden “criterios uniformes para el cálculo” del tributo metropolitano. El alcalde de Cerdanyola, Carlos Cordón, detalla que desde los servicios económicos del Ayuntamiento “se llegó a la conclusión de que podría haber un error en el cálculo en nuestra ciudad. Además, tenemos la experiencia de Sant Cugat”. Cordón se refiere a que, según la primera estimación del AMB, a Sant Cugat del Vallès le tocaba pagar 6,9 millones de euros, mientras que el Ayuntamiento, con otro criterio de cómputo sobre el catastro, calculó 4,2 millones. Esta ciudad llegó a presentar un contencioso administrativo, pero con el cambio de gobierno se retomó el diálogo. “La rebaja de cerca de un 40% nos permite beneficiarnos de reducciones en el precio del transporte, pero también de otros servicios que valoramos muy positivamente”, dice la nueva alcaldesa, Mireia Ingla.

El tributo no es sólo un impuesto para el transporte público, sino que costea los servicios que presta el AMB, como la red de parques, la regeneración del Besòs y el Llobregat o el mantenimiento de las playas, entre otros. En Sant Vicenç dels Horts se ha reaccionado rebajando el incremento del IBI y generando ayudas para el pago del impuesto. En Molins de Rei también se aprobarán ayudas. “Es incomprensible que el AMB y nuestro Ayuntamiento no hayan realizado una campaña informativa sobre el contenido del tributo y a qué se dedica el dinero recaudado”, afean desde la Plataforma de Usuarios del Transporte Público de Molins de Rei, la entidad que en el 2013 arrancó todo el proceso. Entienden que así no hubieran surgido tantas críticas.

Plan de comunicación y mejoras en el servicio

Los alcaldes de los dieciocho municipios que se han incorporado al tributo metropolitano se reunieron ayer con responsables del Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB). “No ha ido mal. El AMB se ha comprometido a realizar un plan de comunicación específico sobre el tributo lo más rápido posible, incluso a desplazarse pueblo a pueblo. Es algo que hemos echado de menos”, valora el alcalde de Sant Climent de Llobregat, Isidre Sierra, que gobierna una de las localidades con más escasez de transporte público.

Sierra recuerda que se pactó un “plan de mejora del transporte a tres años vista”. “Nosotros no tendremos nunca metro, pero sí mejoras en el bus”, remarca. Según él, es importante “hacer pedagogía”. “A nadie le gusta afrontar un nuevo pago. Pero además de transporte, el tributo nos ayuda en inversiones como la biblioteca, planes de ocupación, pobreza energética... por cada euro invertido recibimos 1,6”, calcula.

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